Mis principios:

La herencia familiar:

Carlos Reillo
Mi bisabuelo
Retrato del Dr. Asuero 1929
Blanca Reillo
Mi madre, esmalte sobre pizarra
Yo delante de un cuadro de mi madre Blanca Reillo.

      Mis primeros dibujos:     

Con 4 años
1971   
Guardado por mi abuelo   
con 13 años 
1980
Sanatorio en la cama con una tracción.
con 14 años
1981  
Postal de Navidad, primer premio.

con 19 años
1986

Michael Jackson
Mi cantante favorito en aquellos momentos.

Estirpe de los Reillo:

Árbol Genealógico

Carlos Reillo Osuna nació en Horcajo de Santigo (Cuenca) era comerciante y afirmaba haber inventado las bolsas de papel. Era un gran retratista y buen dibujante, además pintaba grandes espacios como murales en salones, cocinas, dormitorios, incluso en techos. Su hijo Carlos Reillo nacido en 1906 también fue comerciante con una tienda de Ultramarinos propia en Villarrubia de Santiago (Toledo). 

Carlos Reillo Osuna

Carlos Reillo González

Blanca Reillo Escribano

Heráldica

Descripción:

En campo de sinople, un castillo de plata, acostado de dos flores de lis de oro, y surmontado de otra flor de lis de lo mismo, de mayor tamaño.

 

Un poco de Historia y Geografía

     III CENTENARIO DE LA OBTENCION DEL TITULO DE VILLA FUENTE DE ÁLAMO


Corria el año 1520 cuando un grupo de labradores y ganaderos decidieron asentarse en un privilegiado lugar del Sureste. Alli fueron edificando sus viviendas, sobre un terreno elevado,entre la rambla de La Poza, hoy llamada rambla del Fraile y la de La Azohía. Este era un paraje conocido como "la fuente de el álamo", segun consta en documentos del siglo XV sobre deslinde y amojonamiento entre las ciudades de Lorca, Cartagena y Murcia: "En el Campo Nubla, cerca de la fuente el álamo, martes 19 dias del mes de abril, año del nacimiento de Nuestro Sr. Jesucristo de mil e quatrocientos e sesenta e tres, el Venerable Juan Martínez de Mayorga, arcediano de Cartagena y Juez comisario en la causa entre los Concejos de Lorca y Cartagena...".
Ya existían algunas construcciones rudimentarios, pequeñas cabañas de pastores, que servían del albergue a los ganaderos transhumantes. Desde las sierras del Segura y Cazorla condución sus rebaños hasta los fértiles pastos de la zona de La Manchica y Campo Nubla.
La posición estratégica de este lugar de paso, único paraje habitado entre Lorca y Cartagena, al igual que la disponibilidad de agua que brotaba del manantial situado en la parte Norte del 1ugar, propiciaron el que escogieran esta zona para establecerse.
A los pocos años, alrededor de unos 25 vecinos habitaban este lugar y sobre 1640 ya ascendía a cerca de 240 el número de vecinos. Construyeron una pequeña ermita en la parte alta del poblado (ermita de la Concepción) y unos años más tarde edificaron otra en la parte oeste (ermita de San Roque). Sobre 1583 edificaron el templo parroquial, con pila bautismal, en honor al patrón San Agustín, obispo de Hipona.
Paulatinamente, este lugar inhóspito, desolado, expuesto a plagas y sequías, atemorizado por los asaltos de moriscos y bandoleros, fue tomando una relativa importancia. Se implan- tó la Aduana (1620), la escribanía de número(1620), el Pósito de Labradores, una cárcel pública y se construyó el Hospicio de San Bernardino de Sena (1630).
Habitaban en este lugar un boticario, un albeytar (veterinario), el médico D. Juan Trabes, el hornero, el hortalizero y Lucía Martínez, la dueña del mesón. Se realizaban la subasta y remate de los abastos de aceite, vino, carne y vinagre en la plaza pública. Había sido fundada la Cofradía de las Animas. Se construyeron algibes, pozos y aceñas y los culti- vos de trigo, cebada, barrilla y seda fueron extendiéndose.
Sin embargo, la dura vida de estos campesinos se tornaba cada vez más penosa por la curiosa estructura jurisdiccional del lugar. El poblado estaba dividido en tres partes, cada una de las cuales pertenecía a una jurisdicción o Concejo (Cartagena, Lorca y Murcia) y como es lógico comprender, esta tripartita pertenencia les traía a sus habitantes más quebraderos de cabeza que beneficios. Los desplazamientos a esas ciudades, la falta de vigilancia, los múl- tiples impuestos, la inseguridad, etc, eran las notas negativas del devenir cotidiano en Fuente Álamo.
Destacaban importantes ganaderos en la zona (Lázaro Liarte, de La Pinilla), excelentes cosecheros de vino, abundancia de fondos de cereales en el Pósito, pero esto no satisfacía a los vecinos. Pronto se haría notar el descontento de los fuentealameros, que reclamaban la independencia, favoreciendo el que surgiera en el poblado el movimiento segregacionista.
El 31 de Agosto de 1694, se reúnen unos 120 vecinos en la plaza pública, junto a la fuente de la rambla, en la actual plaza de Carlos II. Allí acude el cura D. Simón Pagán, el notario eclesiástico D. Joseph Aguilar, Juan Ximenez, Thomás Conesa, Ginés Osete, D. Juan el médico, Cristóbal Guerrero, Andrés Moreno, Juan Gea, Joseph Espexo, Lorenzo Baño, Andrés Mendoza, Bernabé de Alcaraz, Jinés de Moya y otro buen número de feligreses.
Las campanas de la Torre de la Iglesia, cuya construcción fue terminada en 1621, sien do mayordomo D. Pedro López Abarca, habían repicado para convocar a la manifestación.
Los ánimos estaban encrespados: Matías de Moya, Gregorio Reillo, Francisco Reillo y Francisco Espejo capitaneaban el movimiento de insurrección y el deseo de solicitar un ayuntamiento propio, con jurisdicción y justicia propia.
Junto a ellos, D. Luis de Guevara, escribano de la Villa de Mula, tomaba nota de los asistentes y daba fe de que en este lugar de Fuente el Álamo había unos 207 vecinos, incluyendo viudas, pobres de solemnidad y huérfanos. Este señor recorrió las calles del poblado y visitó los graneros, el mesón, los almacenes, la Casa Tercia y los dos hornos de pan, así como los mojones que dividían los términos de Cartagena, Murcia y Lorca.
Desde el mesón de Lucía Martínez y su marido Pedro López Abarca {situado en la actual calle Ricardo Ortega), algunos vecinos como Andrés Yzquierdo, Ginés de Vera y Ginés Osete, miraban hacia la plaza, observando como el escribano se dirigía al mojón de la Rambla y luego pasaba cerca del mesón hacia la plaza del Pósito, donde se encontraba el segundo de los mojones. Se oían voces de protesta en los grupos de vecinos que ocupaban la plaza, indignados por la opresión de las autoridades concejiles de las tres ciudades.
Unos días antes había tenido lugar una importante riña entre dos mozos del lugar, con heridos graves, sin que hubiesen intervenido los alguaciles. El cobrador de impuestos, Ginés de Almagro, comentaba que ya estaba harto de las dificultades para poder cobrar los 16 maravedís por litro de aceite y los impuestos de la producción de vino a cosecheros importantes como Francisco Ximenex de Escobar, Julián de Xea, Lázaro Liarte, Juan García Conesa, etc.
Uno de los asistentes relataba con voz airada que hacía tan sólo unos meses que había fallecido su padre y para tramitar la partición de la herencia hubo de acudir a Lorca, dejando abandonadas sus tierras y sus casas: Hubo además de pagar una importante suma de dinero, por lo que la herencia de su difunto padre había pasado casi integra al Concejo de Lorca, como si esta ciudad fuese propiamente el heredero único y legítimo.
Jerónimo Mendoza refería que este pueblo siempre había pagado sus impuestos a la Monarquía y había contribuido en los repartos para gastos de guerra en la defensa de Cartagena. Igualmente habían pagado en todo momento los reales utensilios y el reparto de paja. Creía que era justo el que se le concediera el título de Villa a este lugar, para comodidad y beneficio de los vecinos.
Algunos de los convocados protestaban de los malos olores que emanaban de las aguas estancadas en la rambla y de la escasa higiene en el poblado, por el que cruzaban los rebaños de ganado, dejando excrementos y suciedad en las calles. Muchos de los presentes tenían familiares que habían enfermado o fallecido por contraer las fiebres palúdicas, las temibles fiebres tercianas.
Gregorio Reillo, subido en una improvisada tarima, se dirigía a los manifestantes, recor dándoles la ignominia y calamidades que les ocasionába el pertenecer a las tres ciudades de Lorca, Cartagena y Murcia. La solución residía en comprar la independencia, la jurisdicción propia, en formar su propio Ayuntamiento. Para ello se comprometieron a ofrecer a las arcas Reales una cantidad de 50 ducados y así poder conseguir el título de Villa.
Los vecinos acordaron otorgar poder y representación a D. Gregorio Reillo Hernández, para que éste pidiera y demandara ante la Corte del Rey Felipe IV y pleitease lo que fuese necesario hasta conseguir el ansiado título. De esta manera pusieron manos a la obra y comenzó el calvario jurídico, político y económico para los pobladores de Fuente Álamo. El rey Felipe IV vió con buenos ojos estas pretensiones fuentealameras, pero el enemigo acechaba y era bastante poderoso. Este pueblo no podía seguir gastando caudales en la Corte frente a la suficiencia económica de Cartagena, Lorca y Murcia. Estas ciudades llegaron a ofrecer al Rey hasta 80.000 ducados por que no concediera la exención de jurisdicción a este poblado.
La suerte fue una buena aliada de Fuente Álamo. Murió Felipe IV y se inició el reinado del enfermizo Carlos II, hombre endeblucho y de mirada triste, pero gran benefactor de este lugar. Los vecinos decidieron seguir los pleitos y peticiones, y un 5 de Julio de 1700 este Rey, de longitud desproporcionada y cabellos lacios, decidió que se redactara en Madrid el Despacho y Real Cédula por la que concedía el título de Villa al pueblo de Fuente Álamo. El privilegio se contenía en ocho hojas, encuadernadas con cubierta de pergamino, firmadas por el Rey y refrendadas por el secretario de su majestad en el Consejo de Castilla, D. Francisco Nicolás de Castro, el día 20 de Julio del año de 1700.
Todos estos Autos y diligencias de deslinde del nuevo término de Fuente Álamo fueron copiados y trasladados hasta este poblado y recopiladas en un tomo de 494 hojas, firmado y signado por Juan Francisco Lozano el 25 de Agosto de 1700. En tas actas del Concejo de Fuente Álamo podemos leer lo siguiente:
" El Rey Ntro Sr. D. Carlos Segundo fue servido de libertamos, desapoderamos y eximimos de las ciudades de Murcia, Cartagena y Lorca, haciendo de la Villa de por sí, propia suya, con toda jurisdicción civil y criminal, alta y baja y amojonada y cercada por el desmatorio y alcabalatorio"el 20 de Julio de 1700...". El término municipal comprendería territorios pertenecientes a las tres ciudades, a excepción de la zona de Las Palas, ya que en las reuniones del Concejo solo se mencionan asistentes de las siguientes diputaciones: Escobar, Cuevas, Balsapintada, Pinilla y El Estrecho.
El documento que otorgaba el título de Villa fue quemado y destruido cuando entraron tropas de Lorca y Murcia en 1702 (unos 400 soldados a caballo), con el fin de sofocar la sublevación de los fuentealameros, cuya indignación era enorme, por haber sido desposeidos del ansiado título de Villa reinando Felipe V.
El siglo XVIII, el año 1700 y concretamente el día 20 de Julio, son fechas de gran significado histórico para esta población. A los avatares iniciales de los primeros pobladores ya los sufrimientos de las tareas agrícolas y ganaderas se sumaron el esfuerzo y el coraje de los fuentealameros en la lucha por su independencia, en la lucha contra la injusticia y el ultraje. Esta fecha fue la señal de partida de un pueblo que se iría conformando paso a paso, día a día; un pueblo que conservaba en su territorio las huellas de civilizaciones anteriores (neolítica, romana, árabe); un pueblo emocionante y emocionado, profundamente religioso, esperanzado, sufridor del secano, devoto del agua, del cielo y de la tierra.
La alegría de los vecinos era extraordinaria y no se tardó en constituir el primer Concejo, nombrando Alcalde Mayor a D. Gregorio Reillo Hemández. También se nombraron los Regidores, que acudían a las sesiones del Ayuntamiento en un local situado en el actual emplazamiento de Comercial Copero, junto a la rambla. Pedro Vicente, Ginés Pagán, Francisco Espejo, Mateo de Vera, Lucas Pérez, Pedro Llorente, Francisco Ruiz, etc ostentaban los cargos de regidores, procuradores de número, Depositario de Propios, alguacil de campo, alcalde de la Santa Inquisición...
En el cabildo celebrado el día 26 de Noviembre de 1700 el Concejo decidió señalar los días de fiesta locales y entre otros se fijó el 20 de Julio, día de Sta Librada y Sta Margarita:
" y así mismo esta Villa tiene gozado de aser fiesta, guardándola por tal, el día 20 de Julio, de Santa Librada y Santa Margarita, vírgenes y mártires, y San Elías, profeta, en conzideración que en este día se dio la posezión a esta villa y su jurisdicción en el pleito que a llevado con las ziudades de Murzia, Cartaxª y Lorca, para siempre...".
Desde aquellos remotos tiempos esta fecha encierra un significado de gran trascendencia para la historia de este pueblo.
Hoy, adentrados en el siglo XXI, en los inicios del año 2000, se conmemora el tercer centenario de la obtención del título de Villa por Fuente Álamo. Hoy deben sentirse orgullosos los hombres y mujeres que nacieron y vivieron en este lugar, los que tuvieron que emigrar, los que se establecieron por necesidád o desearon por su propia voluntad afincarse en esta tierra.
Aquella página de la historia local fue el germen del progreso y desarrollo del actual término municipal de Fuente Álamo. El 20 de Julio del 2000 debe ser un significativo día de homenaje, de.recuerdos y conmemoraciones en honor de aquellos defensores de la dignidad, la autonomía de los pueblos y la justicia social.

Componentes del primer ayuntamiento de la Villa de Fuente Álamo, 1700.
Aclcalde Ordinario 1º: Gregorio Reyllo Hernandez
Alcalde ordinario 2º: Pedro Vicente
Procurador Síndico: Juan García
Regidores: Ginés Pagan
Mateo Hernández
Francisco Ruiz
Procuradores del número: Francisco Martinez Conesa
Andrés de Imbernón
Alcalde de la Sta. Hermandad: Mateo de Vera
Fiscal: Francisco Espejo Fuentes
Depositario de Propios: Lucas Pérez
Escribano: Pedro Martínez
Vehedores y Tasadores: Pedro Llorente
Alfonso Sanchez
Alcaide de la cárcel: Lorenzo Artiaga
Alguacil de campo: Fulgención García
(Recopilado del libro conmemorativo, editado por el excmo. Ayto. de Fuente Álamo de Murcia,
Autor: Andrés Nieto Conesa, Cronista de La Villa)

Mi bisabuelo Carlos Reillo Osuna era de Horcajo de Santiago (Cuenca), no muy lejos de allí existe un pueblo llamado Reillo, también de Cuenca. Tiene aproximadamente 160 habitantes, aporta como interés cultural: "Poljé de Reillo (vistas púnicas)".


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